El Metal y los Sonidos Extremos Sacudieron el Primer Día de Rock al Parque
La edición de los 30 años de Rock al Parque comenzó este sábado 10 de octubre en Bogotá con una jornada marcada por el metal internacional, el poder del rock colombiano y una temperatura fría que no necesitó de la lluvia para convertir al Parque Simón Bolívar en territorio de guitarras, distorsión y memoria musical. Bogotá volvió a hablar en el idioma de las guitarras eléctricas. El sábado 10 de octubre, Rock al Parque abrió las puertas de su edición número 30 con una programación que puso al metal en primer plano y reunió distintas generaciones de seguidores en el Parque Metropolitano Simón Bolívar. Apocalyptica, Stratovarius y Kraken estuvieron entre los nombres destacados de una jornada que también ofreció hardcore, punk, metal extremo y sonidos alternativos a través de cuatro escenarios. El clima acompañó la experiencia. El frío bogotano se hizo sentir durante el día, pero la lluvia no apareció para interrumpir los conciertos ni convertirse en protagonista de la jornada. Fue uno de esos días en los que una chaqueta resulta indispensable, pero el movimiento entre tarimas, los encuentros con amigos y el sonido de las bandas terminan calentando el ambiente. Para un festival al aire libre, contar con una jornada sin precipitaciones representó una condición favorable para recorrer el parque y disfrutar de una programación distribuida en diferentes espacios. Una cifra récord de más de 190 mil almas en el primer día marcó la jornada. La celebración tenía, además, un peso simbólico. Treinta años después de su nacimiento, Rock al Parque continúa siendo uno de los principales escenarios públicos para la circulación del rock en Colombia y una plataforma de encuentro entre artistas nacionales, invitados internacionales y públicos de diferentes generaciones. Para esta edición, la organización anunció 83 agrupaciones y artistas distribuidos en cuatro escenarios durante los días 10, 11 y 12 de octubre.
Apocalyptica y Stratovarius: dos formas de entender el metal
El escenario Plaza concentró buena parte de la atención con una programación orientada al heavy metal, el power metal y el metal sinfónico. La presencia de Burning Witches, Stratovarius y Apocalyptica convirtió esta tarima en uno de los puntos centrales para los seguidores de los sonidos más contundentes de la jornada. Desde Suiza, Burning Witches llevó al festival su propuesta de heavy metal, mientras que Stratovarius representó la tradición finlandesa del power metal, un género que combina velocidad, melodías épicas y una ejecución instrumental de alta exigencia. Su presentación, programada entre las 7:15 y las 8:15 p. m., fue uno de los momentos destacados de la agenda. La noche tuvo como uno de sus principales atractivos a Apocalyptica. La agrupación finlandesa regresó a Rock al Parque después de 21 años, con una propuesta que rompe las fronteras convencionales entre la música clásica y el metal. Sus violonchelos, amplificados y llevados al terreno de la distorsión, han construido un lenguaje propio que conecta la técnica instrumental con la energía de los grandes conciertos de rock.
Su presentación, programada entre las 9:45 y las 10:45 p. m., cerró la jornada del escenario Plaza y representó uno de los reencuentros más esperados de esta edición conmemorativa. Su regreso también recordó la capacidad del festival para construir memoria: artistas que pasaron por sus escenarios hace años vuelven a encontrarse con un público que ha cambiado, crecido y transmitido su pasión por la música a nuevas generaciones.
Kraken, una historia que sigue rugiendo en Bogotá
En el escenario BBC, el rock colombiano tuvo uno de sus momentos importantes con Kraken. La agrupación, fundamental para entender la historia del hard rock y el heavy metal nacional, se presentó entre las 6:00 y las 6:45 p. m., llevando al escenario el peso de una trayectoria ligada a la memoria musical del país. Hablar de Kraken es hablar de una banda que ha trascendido generaciones y que mantiene vivo el legado de Elkin Ramírez y con la hermosa voz de Roxanna Restrepo retoma varias generaciones ante más de 15 mil personas. Su presencia en los 30 años de Rock al Parque tuvo un significado especial dentro de una programación que combinó referentes históricos con agrupaciones que representan nuevas búsquedas sonoras. La participación de bandas colombianas es una de las razones por las que Rock al Parque conserva su importancia dentro de la industria musical. El festival no se limita a importar espectáculos internacionales: también ofrece un espacio para que los proyectos locales se encuentren con audiencias amplias, fortalezcan su trayectoria y formen parte de una historia cultural que sigue escribiéndose en cada edición. La programación del escenario BBC continuó con propuestas como Info, Pornomotora y Los Setas, mientras que los otros escenarios presentaron recorridos que ampliaron la experiencia más allá de los nombres principales.
Cuatro escenarios para recorrer distintas escenas
Uno de los cambios importantes de esta edición fue la incorporación del escenario BBC, que completó una estructura de cuatro espacios musicales: Plaza, Bio by Vans, ECO y BBC. Esta distribución permitió que el público construyera diferentes recorridos según sus preferencias, alternando entre metal, punk, hardcore, rock alternativo y otras expresiones vinculadas con la cultura rockera. En Bio by Vans, la programación reunió a agrupaciones como Between the Buried and Me, Grave y Triptykon. La primera, procedente de Estados Unidos, es reconocida por su complejidad técnica y sus exploraciones dentro del metal progresivo; Grave, desde Suecia, aportó su tradición de death metal, mientras que Triptykon llevó al escenario una propuesta ligada a la trayectoria de Tom Gabriel Fischer y al legado de proyectos fundamentales del metal extremo europeo. El escenario ECO ofreció otra ruta musical con No Dependiente, End It, Agua Bendita, Nadie, I.R.A. y Darkest Hour. La combinación de punk, hardcore y metal permitió conectar distintas escenas y generaciones, demostrando que el festival no depende de una sola vertiente para construir su identidad. Mientras tanto, el escenario BBC abrió espacio para bandas como Darkness, El Em3 y Real House of Hate antes de Kraken. La programación continuó con Info, Pornomotora y Los Setas, completando una jornada en la que el público podía cambiar de ambiente musical sin abandonar el parque. Esta diversidad es fundamental para entender Rock al Parque. Su atractivo no está únicamente en los grandes nombres internacionales, sino también en la posibilidad de descubrir bandas, encontrarse con sonidos diferentes y conocer proyectos que no siempre forman parte de la oferta habitual de conciertos en la ciudad.
Frío bogotano, pero sin lluvia: el clima también jugó su parte
Los festivales al aire libre siempre dependen de una variable que ninguna producción puede controlar por completo: el clima. Una lluvia persistente puede transformar los recorridos, dificultar la permanencia en las zonas abiertas y modificar la experiencia de los asistentes. Durante esta primera jornada, el frío característico de Bogotá estuvo presente, pero la ausencia de lluvia permitió disfrutar de los conciertos sin las interrupciones que suelen producir las precipitaciones. El resultado fue una jornada favorable para recorrer las cuatro tarimas y permanecer en el parque durante buena parte de la programación. El ambiente también hizo parte de la identidad del encuentro. Entre chaquetas, camisetas negras y conversaciones sobre las bandas que estaban por subir al escenario, el público encontró en el festival un espacio para compartir una pasión que atraviesa edades y gustos musicales. Rock al Parque también se vive fuera de las tarimas. Está en los reencuentros, en quienes llegan desde otras ciudades, en los fanáticos que organizan su día para alcanzar varias presentaciones y en quienes descubren una banda por primera vez. La posibilidad de disfrutar esa experiencia sin lluvia fue uno de los aspectos favorables del sábado.
Treinta años de una historia que sigue creciendo
La edición de 2026 marca tres décadas de un festival que comenzó en 1995 y que se convirtió en una de las principales apuestas culturales de Bogotá. Su entrada gratuita y su programación diversa lo han consolidado como una plataforma para la circulación de artistas nacionales e internacionales y como un punto de encuentro para la comunidad rockera. La edición aniversario reúne 83 agrupaciones y artistas durante tres días, con propuestas provenientes de Colombia, América Latina, Europa, Estados Unidos y Japón. La programación articula bandas vinculadas con la historia del festival, artistas consolidados en sus respectivas escenas y proyectos que representan nuevas búsquedas musicales. El reto de mantener vivo un evento de estas dimensiones va más allá de contratar nombres reconocidos. También implica fortalecer la participación de las bandas locales, garantizar espacios para diferentes géneros y conservar una experiencia accesible para públicos diversos. En ese contexto, la primera jornada dejó una combinación de referentes internacionales y memoria nacional. Stratovarius y Apocalyptica aportaron dos perspectivas distintas del metal europeo, mientras Kraken recordó que el rock colombiano tiene una historia propia que merece seguir ocupando escenarios de gran formato.
Rock al Parque continúa este domingo y el lunes festivo
La primera jornada fue apenas el comienzo de la celebración. Este domingo 11 de octubre, el festival continúa con una programación que incluye a Niña Lobo, Claudio Narea, Iseo & Dodosound, Serú Girán, Esteman y Mon Laferte, entre otros artistas. El lunes festivo 12 de octubre llegará una nueva jornada con más agrupaciones nacionales e internacionales para completar el aniversario. La asistencia total del sábado no debe confundirse con las cifras acumuladas de ediciones anteriores: hasta el momento, no contamos con un dato oficial verificable que permita establecer cuántas personas asistieron exclusivamente durante el primer día de 2026. Lo que sí dejó esta apertura fue una jornada en la que el metal ocupó un lugar central, Kraken representó la memoria del rock nacional y los cuatro escenarios ofrecieron alternativas para públicos con intereses diferentes. Todo esto bajo el frío bogotano, pero sin lluvia. Treinta años después, Rock al Parque continúa demostrando que el rock en Bogotá no es solamente un género musical: es una comunidad, una memoria compartida y una experiencia colectiva que sigue encontrando nuevas formas de sonar. Rock al Parque 2026 continúa este 11 y 12 de octubre en el Parque Simón Bolívar. La celebración de sus 30 años sigue adelante con entrada gratuita, cuatro escenarios y una programación que conecta la historia del festival con el presente de la música.






