Bogothrash Sessions: El Primer Paso Para Volver A Creer En El Festival

Bogothrash Sessions: El Primer Paso Para Volver A Creer En El Festival

Hay regresos que se construyen con nostalgia y hay otros que necesitan algo mucho más difícil: volver a ganarse la confianza de su público.

Ese es el verdadero desafío que enfrenta Bogothrash, Después de casi una década, el histórico proyecto de la escena metalera colombiana prepara su regreso progresivo con Bogothrash Sessions, una serie de encuentros que funcionarán como antesala al retorno del festival previsto para 2027. La primera cita ya tiene fecha: domingo 27 de septiembre de 2026 en Proyecto Kinder, Bogotá. Las puertas abrirán a la 1:00 p. m., el espectáculo comenzará a las 2:00 p. m. y la jornada está proyectada hasta las 9:00 p. m. El evento será para mayores de 18 años y tendrá como primer nombre confirmado a Power From Hell, mientras la organización prepara nuevos anuncios de bandas. Pero reducir esta fecha a un concierto más dentro de la agenda del metal bogotano sería desconocer lo que realmente está en juego.

 

Bogothrash tiene una historia importante dentro del circuito underground nacional. Desde sus primeras experiencias en Ozzy Bar hasta la consolidación del festival a partir de 2013, el proyecto encontró una identidad alrededor del thrash, el metal extremo, las bandas emergentes y la posibilidad de conectar propuestas nacionales con invitados internacionales. Sin embargo, la historia también tiene capítulos complejos. La edición de 2016 dejó compromisos pendientes con parte del público y ese antecedente hace que el regreso actual tenga una condición particular: Bogothrash no solamente necesita organizar buenos conciertos; necesita demostrar que aprendió de lo ocurrido. Y precisamente por eso Bogothrash Sessions puede convertirse en una fecha determinante, no porque vaya a resolver por sí sola todo lo sucedido, sino porque será una oportunidad concreta para que la nueva estructura administrativa, financiera, técnica, artística y operativa pase del discurso a la realidad.

La confianza se recupera frente al escenario

En la rueda de prensa realizada el pasado 5 de agosto en Ozzy Company, la organización presentó un nuevo equipo encabezado por Mike Sánchez en la dirección artística y curaduría y Hernando Puentes en la dirección general, acompañado por profesionales responsables de producción técnica, finanzas, comunicaciones, producción de campo y operaciones administrativas. También informó avances en la atención de los compromisos relacionados con 2016. Este punto merece especial atención, en una industria donde muchas veces los proyectos prefieren mirar hacia adelante sin detenerse en los problemas del pasado, reconocer públicamente una situación pendiente y establecer mecanismos para atenderla constituye, al menos, un punto de partida diferente, la confianza, sin embargo, no se recupera con declaraciones. Se recupera cuando el público compra una entrada, llega al lugar, encuentra el evento funcionando, ve a las bandas sobre el escenario y regresa a casa convencido de que valió la pena. Ahí estará la verdadera prueba de Bogothrash Sessions.

 

La primera banda confirmada para esta sesión es Power From Hell, nombre asociado al circuito underground del metal extremo y particularmente al blackened thrash. Su presencia resulta coherente con la identidad histórica de Bogothrash: sonido agresivo, actitud underground y una propuesta que no necesita suavizar sus características para conectar con el público metalero, la organización ha anunciado además que habrá más bandas por confirmar. Por ahora, más que especular sobre un cartel completo, resulta interesante observar la lógica detrás de la programación. Si Bogothrash quiere recuperar su lugar, deberá demostrar que entiende que su público no busca únicamente nombres grandes: busca criterio curatorial, autenticidad, experiencia y una escena viva.

 

Sessions como laboratorio de una nueva etapa

Desde una perspectiva de producción, la decisión de regresar primero mediante Sessions puede ser estratégica, un festival de gran formato implica una complejidad considerable: contratación artística, infraestructura, seguridad, logística, boletería, comunicaciones, hospitality, producción técnica y operación de público, entre muchos otros factores. Una serie de sesiones permite reconstruir progresivamente esa maquinaria, cada evento puede convertirse en una prueba; cada banda contratada, en una oportunidad. Cada asistente, en un nuevo vínculo, y cada experiencia positiva, en un ladrillo para levantar nuevamente la estructura del festival; Por eso, el 27 de septiembre no debería medirse únicamente por la cantidad de personas que entren a Proyecto Kinder. También debería medirse por cómo se sienten esas personas al salir.

 

Hay otro elemento que hace particularmente relevante este proceso: la apuesta por las bandas emergentes, Bogothrash nació con una vocación clara hacia el circuito underground y la nueva etapa plantea mantener esa filosofía mediante convocatorias y oportunidades para agrupaciones que buscan escenarios, En Colombia existen decenas de proyectos de thrash, death, black, heavy, hardcore y otras vertientes extremas que necesitan precisamente eso: escenarios, circulación y públicos dispuestos a descubrirlos. Un festival adquiere verdadero valor para una escena cuando no se limita a importar artistas o reunir nombres reconocidos, sino cuando también construye futuro. Si Bogothrash consigue mantener ese equilibrio entre trayectoria, invitados internacionales y nuevas bandas colombianas, su regreso podría convertirse nuevamente en una plataforma importante para el metal nacional.

 

¿Por qué creer nuevamente?

La respuesta no debería ser sentimental.

Tampoco debería depender únicamente del recuerdo de las antiguas ediciones.

Hay que darle a Bogothrash la posibilidad de demostrar esta nueva etapa porque, después de reconocer sus dificultades y presentar una estructura diferente, existe ahora un proceso que puede ser evaluado públicamente.

Y eso es saludable para cualquier escena.

No se trata de olvidar lo ocurrido.

No se trata de pedirle al público que confíe ciegamente.

Se trata de permitir que los hechos hablen.

Bogothrash Sessions será uno de esos hechos.

El evento del 27 de septiembre tendrá que demostrar organización, puntualidad, producción, sonido, atención al público, cumplimiento artístico y, sobre todo, una experiencia que esté a la altura de lo que la marca está prometiendo.

Si lo consigue, habrá dado un paso fundamental.

Si después vienen nuevas Sessions, nuevos compromisos atendidos, más bandas emergentes, mejores experiencias y finalmente el regreso del festival en 2027, entonces podremos comenzar a hablar no solamente de un retorno, sino de una verdadera reconstrucción.

 

La escena también necesita segundas oportunidades

El metal colombiano ha sobrevivido durante décadas gracias a músicos, promotores, bares, colectivos, medios y públicos que han insistido incluso cuando las condiciones no han sido fáciles. En ese contexto, los proyectos que regresan tienen una responsabilidad especial. Bogothrash tiene historia, pero ahora necesita construir presente. Y tiene una oportunidad que no todos los festivales reciben: volver después de una pausa prolongada con la posibilidad de corregir, reorganizar y demostrar. Desde una mirada crítica, pero favorable al crecimiento de la escena, consideramos que vale la pena acompañar este proceso; no con una confianza ciega. Con una confianza que se construya concierto a concierto.

 

Porque quizá la mejor manera de volver a creer en Bogothrash sea precisamente esa: comprar una entrada, entrar al pogo, escuchar las guitarras, ver a las bandas sobre el escenario y comprobar, finalmente, que esta nueva historia sí está siendo escrita con hechos. El primer capítulo de ese regreso tendrá lugar el 27 de septiembre en Proyecto Kinder. Bogothrash ya trazó la ruta., Ahora comienza la parte más importante: recorrerla frente a su público.